domingo, 9 de abril de 2017

Festival de Cine Las Californias: Reseñas




Esta décima edición del Cine Social de Seco ha sido otro éxito.
Queremos reseñar dos de las películas que nos impactaron a algunas de nosotras de manera especial.






Isabel opina sobre:
CAPTAIN FANTASTIC, dirigida por Matt Ross.
Empieza mostrándonos a un padre y a sus seis hijos/as que viven en la naturaleza de forma autosuficiente y al margen de la sociedad. Un acontecimiento traumático les obliga a volver a la civilización y a recorrer Estados Unidos de Norte a Sur en busca de la madre.
Este viaje en un viejo y maravilloso autobús, los enfrenta al mundo “real” y sirve también para enseñar y denunciar las actitudes y las formas de vida de las clases medias y ricas de la sociedad americana.

Ya la primera vez que la vi me pareció que el director, seguramente para hacerla más digerible y menos radical, cargaba las tintas en la figura del padre: a pesar de que Viggo Mortensen hace una interpretación magnífica y creíble, el personaje lleva sus ideas a tal extremo que se nos presenta como inflexible, rígido, dogmático, intransigente, casi rozando la tiranía con sus hijos; el mayor llega a acusarle de que aunque les ha entrenado y preparado para sobrevivir en la naturaleza y les ha enseñado todo -filosofía, matemáticas, literatura, política, música…- en el fondo ha creado unos monstruos incapaces de relacionarse con otros seres humanos.
El final de la película roza un poco el ridículo, la familia acaba viviendo en una especie de Casa de la Pradera, ecológica por supuesto. Los vemos desayunando y esperando al autobús escolar,
mientras el padre prepara las bolsas de la merienda con los alimentos “bio” de su huerta.

Esta segunda vez la he visto de forma diferente. Creo que la película no se entiende si se hace una lectura lineal, para mí es como una metáfora con una fuerte carga simbólica. Me parece que el director, a veces en tono serio y otras en forma de farsa, hace una reivindicación de los mejores aspectos de la vida y de la cultura americana: al principio recuerda a algunas películas del Oeste en las que se ensalza la naturaleza salvaje y sin contaminar; el entrenamiento físico recuerda las formas de vida primitiva de los pueblos que habitaban el continente antes de la conquista: recolección, caza, arcos y flechas, cuchillos… El aprendizaje cultural y político está en la línea del pensamiento democrático, radical y de izquierdas de muchos intelectuales estadounidenses (es increíble y maravilloso que en una película comercial salga continuamente la figura y las frases de Noam Chomsky). Hay una
reivindicación de los derechos civiles, del movimiento hippy... La educación es dura pero ética e igualitaria, las hijas son fuertes, cultas y empoderadas, lo mismo que sus hermanos. También, y como de refilón, toca aspectos como la enfermedad mental, el derecho a decidir, el testamento vital, la obligación moral de respetar las creencias y deseos de las personas por muy diferentes que sean de los nuestros.

En cuanto al “mundo real”, ha cambiado mucho desde el estreno de la película. Los personajes “normales”: cuñados, primos, abuelos, campistas… han votado para presidente a un monstruo,
dispuesto a destrozar la naturaleza y a acabar con cualquier atisbo de solidaridad, de rebelión o de pensamiento crítico. Si tengo que escoger, me quedo con el Captain Fantastic.





Otra película a destacar, en opinión de Elena, es:
I, Daniel Blake, de Ken Loach, con guión de Paul Laverty.





Daniel Blake es un hombre que, próximo a jubilarse, sufre un ataque al corazón. Sus médicos le recomiendan que pida la incapacidad ya que su condición no le permite reintegrarse a su trabajo como carpintero.

Esta solicitud de incapacidad es el origen de su desgracia. Vemos a Daniel obligado a enfrentarse a un sistema que reduce a las personas a números en manos de unos burócratas robotizados que, cual autómatas, basan sus decisiones en preguntas preestablecidas y alejadas de la observación personal. Cuando finalmente le niegan la incapacidad, Daniel se ve forzado a pedir un subsidio por desempleo. En esta ocasión, se siente anulado por una sociedad digital en la que lxs ciudadanxs de una determinada edad han quedado borradxs del sistema “ por defecto”.

En su deambular por diversas oficinas, Daniel se encuentra con una madre soltera con dos hijxs que atraviesan una situación parecida. Estos personajes y algunxs vecinxs de Daniel dan el contrapunto a tanta indiferencia y nos dejan pensar que existe una capacidad en muchas personas para sentir empatía y ser solidarixs a pesar de vivir en una sociedad tan alienante.

Al final de la proyección, todxs lxs asistentes estábamos muy enfadadxs y sentíamos la situación de Daniel Blake como nuestra. La cuestión es si tenemos la capacidad de canalizar estos sentimientos individuales de empatía y solidaridad de manera colectiva.


Como siempre, mil gracias a los Secanos por ofrecernos estas películas, por los debates posteriores y por aligerar nuestra sensación de impotencia con su "Movie Seco".

1 comentario:

  1. Elena ha sabido reflejar perfectamente la sensación de angustia, rabia e impotencia que produce esta película.
    Hay escenas como la del banco de alimentos que creo que no olvidaré nunca.
    Ken Loach denuncia sin paños calientes la destrucción del "Estado de Bienestar" y la externalización de los Servicios Sociales entregandolos a empresas privadas que no dudan en hacer grandes negocios a consta de la dignidad, la salud y la vida de las personas
    Isabel

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